viernes, 23 de febrero de 2018

JUEGOS DE INFANCIA.

Me reconozco en la infancia, siempre llena de juegos.
 Me recononozco incluso en aquel lenguaje, diferente y por aquel tiempo denostado, que nos sorprendería ahora de escucharlo.
 Era el tiempo en la escuela de las conjugaciones y los maestros con la bata en la mano. De los pantalones cortos y las zapatillas de lona gastadas. Tiempo de poner trampas a los pájaros, losas y lazos. Tiempo de monaguillo y de tocar las campanas. Tiempo de entrar en casa del vecino como si fuera tu casa. Tiempo de tocino y de patatas. Tiempo en que los vecinos eran tíos y todo el mundo te mandaba. De saludar a los mayores y de ayudar en casa. De llamar con el cuerno a las cabras por las mañanas. Tiempo de poca televisión porque escaseaban. De jugar al fútbol en la carretera de tierra cuando teníamos balón, los de goma también valían.
 Tiempo de juegos tradicionales. El principal las canicas, que nosotros llamábamos “jugar al gua”. El pati, que era una versión de la rayuela. El marro. El pañuelo. El bote bolero. La peonza. El escondite. La taba. Las chicas también jugaban a la comba y la goma.
 Me reconozco en el bullicio triunfante de una bandada de voces que corren por las calles. Tomábamos plazas y calles. Cualquier sitio valía. Todo el pueblo nos pertenecía. Todo el pueblo era un campo de juego.
 Era el tiempo de los juegos perfectos.
 De aquel tiempo nos quedan las noches que siguen siendo hermosas, llenas de estrellas y constelaciones y algunas canciones que aún entono.

jueves, 1 de febrero de 2018

EL BOSQUE ESPINOSO DE MANGILI

 LA RESERVA NATURAL DE RENIALA.

 Que verdad mas grande es que sobre gustos hay nada escrito; pues lo que a unos nos puede gustar a otros seguramente nada. A mi, personalmente me ha encantado el paseo por el bosque espinoso de Manguili, con sus boabat, sus plantas medicinales, para el dolor de estomago, para la diabetes, para las heridas, etc.
 Este es un bosque totalmente diferente por sus plantas llenas de pinchos.
 También tiene sus lémures, que si no recuerdo mal eran nocturnos; sus pájaros y una curiosidad sorprendente, un lagarto con tres ojos, uno de ellos en el cogote.

 También quiero dejar una nota sobre el parque de Isalo cuando lo visite. Estaba ardiendo y no tenían ni un viejo camión contra incendios para poder apagar el fuego.

lunes, 8 de enero de 2018

Todos los hermanos juntos.

En cada viaje solamente saco alguna foto que merezca la pena. Pienso que una de ellas es esta en que están todos los hermanos juntos en un carro en la ciudad de Manja. También reflexiono que no creo que se merecan tardar 15 horas para recorrer los 250 km que hay desde Manja a Tulear en camión-brousse" ya que tiene que circular muy despacio por los baches y socavones de la carretera de tierra y más cuando no es tan costoso pasar una motoniveladora y un rodillo para mejorarla.

Todos los hermanos juntos.


lunes, 11 de diciembre de 2017

MADAGASCAR - DESARROLLO PARA TODOS.

  DESARROLLO PARA TODOS.

   Incluso durante un viaje se puede perder el objetivo de comprender el país al que se viaja.
   Caer en la dejadez y olvidar el don del trabajo. Puro trabajo el de encontrar, el de analizar la realidad.
   Tengo que mantenerme atento.
   Tengo que abrir los ojos.
   Tengo que descubrir donde esta la riqueza.
    Es difícil. Solo tengo los ojos para mirar. Desconozco el idioma del país.
    Es difícil aprender a ver; aprender a distinguir y lo que es mas difícil, aprender a deducir correctamente.

   La realidad puede emerger soberana.
   Las conciencias se pueden mover.
   Comprender que este tiempo toca su canción de realidad y esta canción quiero hacerla mía. También tuya.
   Mejor de todos.
   Es nuestro tiempo. Hay que ganarle la partida a nuestro tiempo. Los otros tiempos corresponden a otros. Ellos serán los responsables de ese tiempo.
  Hay víctimas.

  Siento incluso curiosidad de saber como les va al chico y la chica, de unos once años, con las ropas sucias y rotas que llegaron al banco del parque y se sentado en el. Rápidamente cayeron dormidos exhaustos, agotados; me figuro que agotados del trabajo de sobrevivir.
  Críos absorvidos por la realidad, como meros sujetos de la infortunio de haber nacido en este tiempo tan duro.
  Intento escuchar la alegre canción de la prosperidad.
   La verdad, una bendición. Un don, la prosperidad para todos.

lunes, 15 de mayo de 2017

MADAGASCAR - DANZAR.


MADAGASCAR - DANZAR.

                                   MADAGASCAR - DANZAR.

Del mar me gusta como abraza el litoral.
También me gusta la brisa salada si no es fría, que es un beso de alga marina.
Me gusta como danza el mar al ritmo del oleaje.
También me gusta que la playa es de todos y no es de nadie, como el claro del cielo o una bandada de aves.

Llegué a la playa al caer la tarde.
Una niña danzaba en la orilla del mar, con la gracia innata del artista que comienza.

La danza es la poesía del movimiento y en este caso tuve la suerte de poder captarlo con la maquina de fotos. Lo que no pude captar en la foto es el movimiento de las anónimas olas que se acercan y se alejan de la playa en un vaivén sin fin.
Los movimientos de las olas son los latidos del mar. Permanentes. Sonoros. Animan a los pies, las manos, los brazos y a todo el cuerpo entero para que dance, frente al mar generoso que canta canciones.

El mar.
Arriba el inmenso cielo, abajo el hermoso océano. Pletórico de magnetismo, conquista amantes a golpe de oleaje.
Incita a navegar, a gritar, soy ave.
A danzar con fuerza brutal.
Danzar, que danzar es celebrar, como la niña anónima en la orilla del mar.
Sentir crecer emociones en la playa, que hace soñar.
Y a pesar de tener el ánimo siempre expuesto, poder sentir la felicidad del momento y seguir danzando con los brazos abiertos.